Transportador de rodillos por gravedad en línea de despacho
Este tramo recto de rodillos por gravedad se instaló para conectar la zona de preparación de pedidos con el punto de salida de un almacén. La idea es simple: la caja avanza porque pesa, no porque un motor la empuje. Los rodillos van montados sobre ejes fijos dentro de perfiles de acero, y el conjunto se apoya sobre una estructura que mantiene la alineación a lo largo de todo el recorrido. No hay tablero eléctrico, no hay variador, no hay paradas por corte de energía en ese segmento.
La pendiente es lo que decide si el flujo funciona o se atasca. Si el ángulo queda corto, las cajas más pesadas se quedan quietas a mitad de camino y alguien tiene que empujarlas. Si queda largo, la carga llega al final con más velocidad de la que conviene para el operario que recibe. En la práctica, el ajuste se hace probando con el tipo de bulto real: caja de cartón, bandeja plástica o pallet ligero. La separación entre rodillos también se define según el tamaño de la base de apoyo, para que nada se cuele entre ejes ni se clave en el borde.
Los perfiles de acero sostienen el tránsito constante sin deformarse. Esa resistencia importa más de lo que parece: un tramo recto trabaja todo el turno, con carga y descarga repetida, y cualquier flexión en la estructura termina frenando el deslizamiento. Los rodillos giran sobre sus ejes con el contacto rodante como única fuente de avance, así que el mantenimiento se reduce a revisar giro, limpieza y alineación.
En la operación diaria, este tramo recto baja el esfuerzo manual en la zona de despacho y mantiene el flujo hacia las estaciones siguientes. No resuelve todo el almacén, pero sí elimina el empuje repetido en un punto donde antes se acumulaba gente esperando mover cajas.